sábado, 10 de octubre de 2026

Para una voz sola


Autor: Susana Tamaro

Traducción de: Atilio Pentimalli Melacrino 

Editorial: Círculo de Lectores/ Seix  Barral

Páginas: 201

Género: Novela/ Ciencia ficción

Puntaje: 💙💙💙





“Dicen que los ogros ya no existen, en cambio todavía existen. Mi papá de día es abogado y de noche ogro. Cuando duermo y tengo miedo de que se abra la puerta abrazo fuerte a Teddy. Teddy es mi osito, somos amigos desde siempre. Él parece de tela y en cambio si digo la palabra justa y le doy un beso en el corazón él se vuelve vivo y más fuerte que cualquier cosa. Todas las noches Teddy me promete que si viene el ogro me defenderá. Todas las mañanas yo le prometo que cuando que cuando seamos grandes huiremos juntos. Recorreremos los bosques en busca de las moras más dulces y miel para empaparse las zarpas. Entonces seremos felices, como en todos los cuentos que acaban bien.”

 

…Pero está claro que estos relatos no acaban bien. Cinco relatos, que parecieran una especie de cuentos de terror, en los cuales su autora, Susana Tarro, nos muestra una realidad que casi no se muestra, una realidad sin decoración ni maquillaje, historias que tocan las fibras, con protagonistas que son tomados por la fatídica mano del destino, un destino que los convierte en material desechable; los toma, contrae y desecha, y sin embargo, en esos seres persiste y late un sueño que anhela ser realidad, y creen asomarse al brillo de su luz, la inmaculada luz de la esperanza que el mismo tiempo se ocupa de disipar.

 

“Nadie me dice buenos días o buenas noches, nadie me dirige la palabra. En la mesa mi sitio está siempre vacío.  ¿Qué es lo que hago? Me quedo allí lo menos posible. Vagabundeo todo el día por las calles como un robot, un espantapájaros. Un par de veces, de golpe se me ocurre la idea de arrojarme al paso de un autobús. Lo pienso, pero las piernas no me responden, de manera que me quedo quieto.”


Esta es el primer libro que leo de Susana Tamaro, y me ha gustado y dolido, sobrecogido, una estremecedora forma de explorar la fragilidad humana, enfocándose en la niñez, el recuerdo y la compresión de infancias marcadas por la incomprensión, la tristeza o la dureza del entorno. Este no es un libro complaciente, pues aborda el dolor existencial, pero lo hace de una forma muy particular, con una ternura que duele, acaricia, muerte y hiere, abriendo los ojos a una realidad que no se ve a simple vista, pero que está allí y es latente, y de esta forma ser conscientes para enfrentar lo irracional de la vida.

 

“Nuestra vida segura y tranquila se empieza a ver como una serie ininterrumpida de vacíos y pérdidas. Podía haber habido en ella tantas cosas, y en cabio no ha habido nada. Un incoloro del tiempo y nada más. Ahora lo sé: el amor requiere fuerza. Hay que ser valientes para amar. Pero cuando era niña nadie me lo dijo.”

Li.Lo.

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