domingo, 17 de agosto de 2014

LA HORA DE LA ESTRELLA. -Clarice Lispector-



<<Pensar es un acto. Sentir es un hecho. Los dos juntos son yo que escribo lo que estoy escribiendo>>...
<<Escrito para liberarme de mi misma>> dijo Clarice, quien irrumpió en la vida literaria brasileña en 1943. Este fue el último libro que Clarice Lispector publicó en vida, pocos meses antes de morir el 9 de diciembre de 1977. Como su personaje principal, ante la inminencia de la muerte, Lispector también  supo darnos –con esta novela – su más poderoso resplandor. 

La hora de la estrella, se mueve por terrenos conocidos para la autora y sigue la vida y la repentina muerte de una joven brasileña negra y pobre llamada Macabea, que viaja desde el campo de Alagoas hasta Río de Janeiro, donde lleva una existencia (porque yo no le llamaría vida) precaria trabajando de secretaria apenas competente.
La novela nuestra con brillantez las peculiares habilidades de Lispector para evocar la vida interior de las mujeres oprimidas, incultas y con dificultades para expresarse. Entre sus estrategias para dar voz a los que no la tienen, destaca el humor constante, unas veces lacónica, otras… cargado de rabiosa desesperación.
Creo que la experiencia de leer La hora de la estrella probablemente no sea una experiencia “feliz” y sin embargo, tampoco se trata de “infelicidad”. De la densidad de esta escritura no se sale indemne. Uno se queda despojado, desnudo, ante esa “niebla húmeda” que va entretejiendo un “…libro construido sin palabras”, entre aquel que relata, “el autor” (el narrador elegido es la voz de un hombre "Yo, Rodrigo S.M.")…
Así se enuncia también el acto de escritura: escribir es comparable a romper rocas y ese esfuerzo produce chispas y astillas que saltan por doquier y están allí para tomarlas… si se es capaz de dejarse adentrar en la voz poética de Lispector, si se atraviesa ese umbral y se extrae alguna pregunta de ese pasaje…

Mi corazón se vació de todo deseo reduciéndose al primer y último latido. El dolor de muelas que atraviesa esta historia  me dio en la boca una punzada profunda. Entonces canto alto y agudo una melodía sincopada y estridente: es mi propio dolor, yo que cargo con el ruido y la felicidad escasea.

Este relato, ante todo es vida primaria que respira, respira, respira. Y yo no debería estar escribiendo sobre  Clarice Lispector, tan solo decir que se debe leer.

 

Li.Lo.

domingo, 3 de agosto de 2014

La muerte en Venecia -Thomas Mann-




… Y deseaba ardientemente llegar a viejo, pues siempre había creido que sólo es verdaderamente grande y realmente digno de estima el artista a quien el Destino ha concedido el privilegio de crear sus obras en todas las etapas de la vida humana.
Por eso, como la carga de su talento tenía que ir sobre unos hombros débiles, y como quería llegar lejos, necesitaba una extremada disciplina. Y la disciplina era, por fortuna, una parte de su herencia paterna.

La muerte en Venecia como el propio Mann sostenía, trata de la perdida de la dignidad del artista, pero Mann examina también las relaciones entre el arte y la vida. Aschenbach cree que con trabajo y disciplina puede dominar la vida y aun moldearla hasta convertirla en arte. Las desordenadas emociones y la pasión indomable que Tadzio-Dionisos le inspira, le obligarán a admitir que esa convicción es una falacia. Los elementos míticos de la novela ofrecen el contexto necesario para trazar un retrato de la homosexualidad. Escrita con sutileza y con una profunda penetración psicológica, esta obra es un vivido relato de lo que significa enamorarse.
<<… Casi todas las cosas grandes que existen son grandes porque se han creado contra algo, a pesar de algo: a pesar de dolores y tribulaciones, de pobreza y abandono; a pesar de la debilidad corporal, del vicio, de la pasión. >>


Li.Lo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Historias -Robert Walser-




Historias, publicado en 1914, constituye una excelente muestra de la obra narrativa breve de Robert Walser –uno de los más importantes escritores en lengua alemana, en la que se encuentran recogidos relatos tan indispensables como >>kleist en Thun>>, <<Paganini>>, o <<Extraña ciudad>>.

“Que dulce es prestar oído al que es todo oídos, observar al enamorado, sentir al olvidado junto a uno mismo.”

… Y podría citar muchísimas frases más leídas no solo en este esplendido libro de Robert Walser, sino en otras de sus obras, sin embargo eso sería como transcribir casi todo. Walser posee ese don, o esa característica que muy pocos escritores tienen: el de obsequiar magnificas experiencias en todas sus obras, esa grandiosa forma de hacerte desear la vida, verla desde ese punto exquisito, bello, sublime y esporádico, con el solo hecho de ser consciente de sabernos vivos, de ser  quienes somos (como quiera que seamos), pero a la vez reflexionar con su ironía, sobre nuestra forma de actuar y pensar prejuiciosamente, no solo con los demás sino muchas veces con nosotros mismo.  Leer a Robert Walser es aventurarse en un extraordinario viaje donde no quisiéramos parar, tanto menos regresar… tan solo seguir, seguir, seguir.



Li.Lo.

miércoles, 30 de julio de 2014

El paseo -Robert Walser-



Antes de hablar sobre esta breve y magnífica obra, quisiera hablarles algo sobre el autor, tan reconocido autodidacta, finísimo estilista de la lengua alemana y provista de una mirada capaz de destripar la realidad con la más suave ironía. Robert Walser (Bienne, Berna 1878- Appenzell 1956), escritor suizo en lengua alemana, su vida es conocida como una de las más apasionantes tragedias de la literatura centroeuropea, antes de sucumbir a una enfermedad mental de origen hereditario. Un autor tan admirado por escritores como Kafka, Thomas Mann, Musil, Canetti, Walter, Benjamin o Claudio Magris, entre otros. Robert Walser es autor de relatos y novelas en los que supo instilar el misterio y el absurdo de la vida cotidiana. Entre sus obras destacan Los hermanos Tanner (1907), El ayudante (1908), y sobre todo Jakob Von Gunten (1909).
Su obra El paseo, olvidada durante mucho tiempo, está considerada actualmente como una de las más originales de la literatura en lengua alemana del siglo XX.
 El paseo. Un poeta sale a pasear y ante su mirada se alternan la belleza de la vida y el absurdo de las convenciones de la sociedad, el sonido de una voz que canta y el espectáculo del gran teatro del mundo. Entre la crítica y la más pura de las reflexiones, El paseo es una espléndida muestra del arte.
“¿Considera usted del todo imposible que en un suave y paciente paseo encuentre gigantes, tenga el honor de ver profesores, trate al pasar con libreros, empleados de banca, hable con futuras jóvenes cantantes y antiguas actrices, coma con ingeniosas damas, pasee por los bosques, envíe peligrosas cartas y me bata violentamente con insidiosos e irónicos sastres? Todo esto puede suceder, y creo que de hecho ha sucedido… Al paseante le acompaña siempre algo curioso, reflexivo y fantástico.” Con voz cortés, en extremo cautelosa, y las expresiones comprensibles, más escogidas, me informé acerca de lo último y lo mejor en el campo de las bellas letras.”
Pasión y agudeza lingüística que pueden apreciarse en algunos pasajes como estos:
“Al diablo con el ansia miserable de parecer más de lo que se es. Es una verdadera catástrofe, que extiende por el mundo el peligro de guerra, la muerte, la miseria, el odio y las heridas y le pone a todo lo que existe una indeseable máscara de maldad y fealdad.”
“… No comprendo ni comprenderé nunca que pueda ser un placer pasar corriendo ante todas las creaciones y objetos que muestra nuestra hermosa tierra, como si uno se hubiera vuelto loco y tuviera que correr para no desesperarse miserablemente.”
“Es visiblemente hermoso y bueno, sencillo y antiquísimo, ir a pie. Suponiendo que zapatos o botas estén en condiciones”.


Li.Lo.

sábado, 26 de julio de 2014

El proceso -Franz Kafka-



<<El proceso se acaba de iniciar y usted conocerá todo en el momento oportuno>>
Una mañana cualquiera, José K., joven empleado de un banco, se despierta en la pensión donde reside con la extraña visita de unos hombres que le comunican que está detenido –aunque por el momento será libre-. Le informan que se ha iniciado un proceso en su contra, y le aseguran que conocerá los cargos los cargos a su debido tiempo. Así comienza una de las más memorables y enigmáticas pesadillas jamás escritas. Para Josef K., todo supone una toma de conciencia de sí mismo, un despertar que le obliga a reflexionar sobre su propia existencia.
Kafka no esconde en ningún momento (y parece empeñarse en que se note) el cuadro de factores que determinaron su dramática vida de hombre y, consecuentemente, su trabajo de escritor: el conflicto con el padre, la falta de entendimiento con la comunidad judaica, la imposibilidad de dejar la vida de celibato por el matrimonio, la enfermedad.
<< Vivo en medio de mi familia, entre las mejores y amorosas personas que se puede imaginar, como alguien más extraño que un extraño. Con mi madre, en los últimos años, no he hablado, de media más que veinte palabras por día, con mi padre jamás intercambié otras palabras que las de saludo>>. Será necesario estar muy desatento a la lectura para no percibir la dolorosa y amarga ironía contenida en las propias palabras.
En la primera edición de El proceso de 1925, Max Brod comentaba que el manuscrito no llevaba título. Sin embargo, Kafka, como Max Brod documentó, siempre se refirió al texto con esa denominación. Por regla general, Kafka se decidía por un título definitivo una vez concluida la obra. No se puede excluir, por consiguiente, que El proceso, fuese sólo un título provisional. 


Li.Lo